"El ejercicio de la religión debiera ser una práctica personal, íntima, privada. El alarde público de una práctica religiosa supone incomodar a quienes piensan distinto y recibir la descalificación de aquellos que no comparten la misma creencia. En todo espacio público las manifestaciones religiosas debieran mantener una natural discreción."
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario