
Texto y foto: José Fabela aldaco
Kiosko, un periódico lagunero especializado en medios y comunicación estuvo a punto de desaparecer y el número 63, el de agosto de 2010, pudo haber sido el último. José Guadalupe González, su director, me pidió a mí y a otras personas que escribiéramos un artículo para y sobre Kiosko ya que este sería el último número y había que despedirse con decoro. Colaboraría de dos formas, con mis fotografías y con un artículo. Para el 15 de julio mi colaboración estaba en el correo de Pepe Lupe. Pasaron 8 ó 10 días y afortunadamente Kiosko logró resolver su situación financiera y continuaría apareciendo. Después de esta buena noticia Pepe Lupe nos pide (a los colaboraríamos en ese último número) que le cambiemos el tono de despedida a los textos para poderlos publicar, ya que Kiosko continuaría. Por mi parte hice lo mío, le cambié el tono de despedida. Cuando estaba a punto de enviarlo nuevamente al correo de Pepe Lupe me lo encuentro en Messenger y me dice: "ya no me envíes nada, ya completé de colaboraciones para Kiosko". Para que esto no fuera una pérdida de tiempo y mi texto no se quedara almacenado en el disco duro de mi computadora decidí compartirlo con ustedes (afortunadamente las fotos sí se publicaron).
kioSko y la fotografía
La fotografía en kioSko siempre ha tenido su lugar, a su manera, pero lo ha tenido. Por qué digo que a su manera, porque las fotografías que se publican no tienen como objetivo dar testimonio o veracidad a los textos que presenta (a excepción de algunos números en los que las imágenes sí han formado parte del contexto de los artículos), como es común, o mejor dicho, necesario en los medios de comunicación habituales.
Las páginas de kioSko han resultado un excelente espacio para los fotógrafos de la región que buscan un medio donde presentar su obra, ya que como lo mencioné líneas arriba, el objetivo de las fotografías en este periódico no es dar veracidad a los artículos sino mostrar la obra de fotógrafos que deseen compartir su trabajo con los lectores y esto abre la posibilidad de presentar imágenes con cualquier temática, y digo con cualquier temática porque en kioSko nunca ha habido censura, al menos a mí nunca se me ha prohibido nada. En las páginas de kioSko he visto desfilar gran cantidad de géneros y temas: paisajes, fotoperiodismo, retratos, ensayo fotográfico, bodegón, fotografía documental, arquitectura.
La luz se vuelve perdurable cuando es atrapada dentro de la cámara oscura de un fotógrafo que transita ansioso por recibir esa dosis de luz en su cámara. Las páginas de kioSko han mostrado y puesto al alcance de sus lectores esa luz. Cómo olvidar la foto de Fernando Lozano en la que un hombre que participa en la toma de protesta de López Obrador como presidente legítimo muestra un cartelón que dice: “La mamá de Fox se murió de la vergüenza de tener un hijo tan pendejo” o la fotografía arquitectónica de Katiuska Herrera que muestra la antigua Jabonera de Gómez Palacio en ruinas, o el buen fotoperiodismo de Miriam Canales en el que se muestran manifestaciones sociales en contra de la privatización de PEMEX, sólo por mencionar algunos casos que se me vienen a la mente.
Aunado a esta peculiar forma de presentar fotografías kioSko se enriqueció con los excelentes artículos sobre fotografía de Javier Rodríguez Villa, quien también es fotógrafo y varias veces ha participado también con sus fotos. Mes tras mes Rodríguez Villa vino haciendo un buen análisis sobre el tema con sus colaboraciones, es una lástima no haber encontrado sus textos en los últimos números. Bien valdría la pena seguir dedicando una sección fija en este medio en la que se reflexione acerca de la trayectoria de fotógrafos, fotografías, situaciones, en fin, una sección dedicada exclusivamente al análisis, crítica y reflexión sobre la imagen, como Rodríguez Villa lo vino haciendo.
Por otra parte en las páginas de kioSko en varios números se han presentado imágenes tomadas de páginas de internet y es aquí donde veo el inconveniente, más allá de que se muestren sin el consentimiento de los autores a estos no se les da el crédito, simplemente se muestra una nota que dice: “Imágenes tomadas de internet”. El no tomarse el tiempo de investigar quién es el autor de la imagen que se muestra es una falta de respeto a los fotógrafos, y no sólo eso, subestima y degrada a la fotografía en general, entiendo que hay casos en los que resulta difícil investigar el nombre del fotógrafo, pero al menos se debería dar como referencia la liga completa de la página de la que fue tomada la imagen. Creo que a ningún escritor o periodista le gustaría toparse con un artículo suyo en algún periódico o revista y que no obstante que se haya tomado sin su consentimiento ni siquiera se le dé el crédito. Lo mismo les ocurre a los fotógrafos.
De cualquier manera, las páginas de kioSko son una constancia de las vicisitudes de la fotografía lagunera.

