martes, 8 de mayo de 2012

Blogs o medios tradicionales

Texto y fotografía: José Fabela Aldaco
Es indisoluble la relación entre información, conocimiento y pensamiento. La información cumple una función vital, es un factor desencadenante y los medios de comunicación juegan un papel determinante en este sentido.
Los avances tecnológicos han permitido que los procesos de comunicación sean más eficientes cada día. La evolución de los medios de comunicación implica la creación de herramientas más sofisticadas para divulgar la información de manera eficiente. La Internet en este sentido ha sido un punto de partida, no sólo como medio de difusión  sino como un medio donde además se genera información.
Dentro de la Internet los blogs han ido acaparando la atención de un gran número de navegantes, expandiendo así su influencia.  Un blog es un sitio personal en la Internet donde los usuarios hacen un registro de notas ordenadas cronológicamente relacionadas con un tema. El término blog lo acuñó Jon Barger en 1997 y proviene de las palabras web (red) y log (diario). Fue después de los ataques terroristas del  11 de septiembre de 2001, cuando despuntan los blogs como plataformas de opinión y expresión ya que al saturarse los sitios de noticias más importantes por el tráfico –cantidad de usuarios– generado en la red se encontró en estos el medio ideal para compartir puntos de vista, sentimientos y muestras de solidaridad.
Los blogs representan una alternativa a los medios de comunicación tradicionales y en la medida que se difunde la información están llevando a cabo una sigilosa revolución. Pasa el tiempo y los usuarios comunes descubren las posibilidades que ofrece la Internet, utilizar las computadoras para algo más que conversar o usar los buscadores para encontrar alguna tarea.
La importancia de los blogs como fuente de información aumenta cada día. La gran diferencia entre los medios tradicionales y los medios alternativos como los blogs es la ruptura del oligopolio de información y la creación de canales multidireccionales, un espacio de libertad y creación, de información y opinión, democratizar la información y alejarla del control de los poderes (políticos, económicos, institucionales) y de los grandes medios. El fenómeno de los blogs empieza a conocerse como un modelo de “periodismo alternativo” si es realizado por periodistas;  y un modelo de “periodismo participativo” o “democrático” si es realizado por la audiencia que participa.
Estos también representan ventajas y desventajas, las cuales ya se vienen debatiendo en foros nacionales e internacionales. “Si los grandes medios no cambian, morirán” expresa Bill Kovach presidente del Proyecto para la Excelencia Periodística de la Universidad de Harvard, aunque también comenta acerca de los blogueros: “los que quieran retener influencia tendrán que ser más competentes en producir información factual, no sólo meros argumentos emocionales”.
Los blogs representarán una amenaza para los medios de comunicación tradicionales: son antiautoritarios e impiden la monopolización de la información. Por otra parte los medios tradicionales no logran provocar la participación que consiguen los blogs, es decir la actividad enlazante: conversación entre navegantes y blogueros (es necesario precisar que esto depende de la decisión del autor en la configuración de la privacidad del blog).  Participación que no logran los medios de comunicación tradicionales. Luego esto crea, primero comunidades y después redes de opinión e influencia.
Otro aspecto interesante del surgimiento de los blogs es el contrarresto del efecto de deshumanización, estos ayudan a construir una imagen de la personalidad del autor después de varias semanas, ayudan al ejercicio creativo, a expresar ideas de forma libre y personal, a generar debates, opiniones y soluciones a problemas.
También hay que considerar la vulnerable dependencia de un blog, esto en el sentido de olvidarse de los gastos de alojamiento que habría que pagar a algún servidor por montar una página web, que al tiempo de ser económico se vuelve algo peligroso ya que hay blogs que son cerrados de la noche a la mañana y el autor del blog queda completamente desamparado. Por otra parte una de las principales desventajas que presentan es que cualquier usuario sin conocimiento alguno y con falta de identidad puede tener un blog y escribir sin ninguna restricción. Pero habrá quien piense que si tenemos que estar desinformados y acabar con nuestro mundo, que seamos nosotros mismos los responsables y no unos pocos poderosos.
Así que mientras los grandes medios tradicionales siguen siendo el instrumento mediático de los poderosos, los blogs surgen como la gran revolución democrática al periodismo moderno.

miércoles, 4 de agosto de 2010

El último número de Kiosko


Texto y foto: José Fabela aldaco
Kiosko, un periódico lagunero especializado en medios y comunicación estuvo a punto de desaparecer y el número 63, el de agosto de 2010, pudo haber sido el último. José Guadalupe González, su director, me pidió a mí y a otras personas que escribiéramos un artículo para y sobre Kiosko ya que este sería el último número y había que despedirse con decoro. Colaboraría de dos formas, con mis fotografías y con un artículo. Para el 15 de julio mi colaboración estaba en el correo de Pepe Lupe. Pasaron 8 ó 10 días y afortunadamente Kiosko logró resolver su situación financiera y continuaría apareciendo. Después de esta buena noticia Pepe Lupe nos pide (a los colaboraríamos en ese último número) que le cambiemos el tono de despedida a los textos para poderlos publicar, ya que Kiosko continuaría. Por mi parte hice lo mío, le cambié el tono de despedida. Cuando estaba a punto de enviarlo nuevamente al correo de Pepe Lupe me lo encuentro en Messenger y me dice: "ya no me envíes nada, ya completé de colaboraciones para Kiosko". Para que esto no fuera una pérdida de tiempo y mi texto no se quedara almacenado en el disco duro de mi computadora decidí compartirlo con ustedes (afortunadamente las fotos sí se publicaron).

kioSko y la fotografía

La fotografía en kioSko siempre ha tenido su lugar, a su manera, pero lo ha tenido. Por qué digo que a su manera, porque las fotografías que se publican no tienen como objetivo dar testimonio o veracidad a los textos que presenta (a excepción de algunos números en los que las imágenes sí han formado parte del contexto de los artículos), como es común, o mejor dicho, necesario en los medios de comunicación habituales.

Las páginas de kioSko han resultado un excelente espacio para los fotógrafos de la región que buscan un medio donde presentar su obra, ya que como lo mencioné líneas arriba, el objetivo de las fotografías en este periódico no es dar veracidad a los artículos sino mostrar la obra de fotógrafos que deseen compartir su trabajo con los lectores y esto abre la posibilidad de presentar imágenes con cualquier temática, y digo con cualquier temática porque en kioSko nunca ha habido censura, al menos a mí nunca se me ha prohibido nada. En las páginas de kioSko he visto desfilar gran cantidad de géneros y temas: paisajes, fotoperiodismo, retratos, ensayo fotográfico, bodegón, fotografía documental, arquitectura.
La luz se vuelve perdurable cuando es atrapada dentro de la cámara oscura de un fotógrafo que transita ansioso por recibir esa dosis de luz en su cámara. Las páginas de kioSko han mostrado y puesto al alcance de sus lectores esa luz. Cómo olvidar la foto de Fernando Lozano en la que un hombre que participa en la toma de protesta de López Obrador como presidente legítimo muestra un cartelón que dice: “La mamá de Fox se murió de la vergüenza de tener un hijo tan pendejo” o la fotografía arquitectónica de Katiuska Herrera que muestra la antigua Jabonera de Gómez Palacio en ruinas, o el buen fotoperiodismo de Miriam Canales en el que se muestran manifestaciones sociales en contra de la privatización de PEMEX, sólo por mencionar algunos casos que se me vienen a la mente.
Aunado a esta peculiar forma de presentar fotografías kioSko se enriqueció con los excelentes artículos sobre fotografía de Javier Rodríguez Villa, quien también es fotógrafo y varias veces ha participado también con sus fotos. Mes tras mes Rodríguez Villa vino haciendo un buen análisis sobre el tema con sus colaboraciones, es una lástima no haber encontrado sus textos en los últimos números. Bien valdría la pena seguir dedicando una sección fija en este medio en la que se reflexione acerca de la trayectoria de fotógrafos, fotografías, situaciones, en fin, una sección dedicada exclusivamente al análisis, crítica y reflexión sobre la imagen, como Rodríguez Villa lo vino haciendo.
Por otra parte en las páginas de kioSko en varios números se han presentado imágenes tomadas de páginas de internet y es aquí donde veo el inconveniente, más allá de que se muestren sin el consentimiento de los autores a estos no se les da el crédito, simplemente se muestra una nota que dice: “Imágenes tomadas de internet”. El no tomarse el tiempo de investigar quién es el autor de la imagen que se muestra es una falta de respeto a los fotógrafos, y no sólo eso, subestima y degrada a la fotografía en general, entiendo que hay casos en los que resulta difícil investigar el nombre del fotógrafo, pero al menos se debería dar como referencia la liga completa de la página de la que fue tomada la imagen. Creo que a ningún escritor o periodista le gustaría toparse con un artículo suyo en algún periódico o revista y que no obstante que se haya tomado sin su consentimiento ni siquiera se le dé el crédito. Lo mismo les ocurre a los fotógrafos.
De cualquier manera, las páginas de kioSko son una constancia de las vicisitudes de la fotografía lagunera.

lunes, 8 de marzo de 2010

¿O no?, un texto de Eusebio Ruvalcaba


Va este texto de Eusebio Ruvalcaba.
Foto: José Fabela Aldaco

*¿O no?
Por Eusebio Ruvalcaba
Chavas: fajen, no amen
Porque sí, porque se lo merecen. Sentir su cuerpo, el de ustedes, a través de la mano de un hombre. Sentir que pueden conocer a un galán por la forma en que las toca, con ternura, con delicadeza, o de plano con pasión desmesurada, como ustedes quieran, pero siempre al gusto de ustedes.
Fajen, no amen. Amen si quieren, pero no se priven de fajar por no amar. Los hombres nunca lo hacemos. Fajamos, amemos o no, eso nunca será obstáculo.
Los hombres nos jactamos mucho de las mujeres a las que nos hemos acercado, de las mujeres que hemos besado, de aquellas a las que les hemos hecho el amor. Siempre exageramos la nota: si nos venimos una vez, decimos que fueron tres; si no nos pudimos venir decimos que por hueva lo hicimos una sola vez. Nos manchamos describiendo el cuerpo de las chavas: que si tiene un lunar en la nalga izquierda, que si hicimos trenzas con sus pelitos, que si tiene los pezones color de rosa… Mentira, la mayoría de las veces no tenemos ni la menor idea porque la chava no se desnudó, porque no nos dio chance de mirarla, porque apagó la luz.
Las chavas son jefas, pero la mayoría se friquea si se trata de fajar. Quieren amar a huevo, o ser amadas, que para el caso es lo mismo. Hasta un beso les cuesta trabajo dar si en cambio no hay eso que llaman amor. Las consecuencias de este acto son terribles, porque los hombres somos unos pinches hipócritas, incapaces de ser fieles o de mostrar el menor respeto por aquella mujer que deposita su confianza en nosotros. Así fuimos educados, y así lo seguiremos siendo. Por eso la chava debe ser capaz de fajar, de descubrir, de darle nombre a ese cuerpo que toca, independientemente de si está enamorada o no. Debe sentir en carne propia sólo por el hecho de sentir. Que es maravilloso. Es una súper neta, del tamaño del mundo.
Y en la misma medida debe ser capaz de gozar lo que su cuerpo le exige. Sin prejuicios, sin miedos. Sólo por el hecho de que un chavo le gusta y de que le encantaría llevárselo a la cama. Estamos hablando de una chava que sabe cuidarse, que conoce su cuerpo, o que está aprendiendo a conocerlo, y que sabe que tiene el mismo derecho que un hombre para satisfacerse sexualmente. Estamos hablando de una chava que siempre trae un condón en la bolsa, que no está dispuesta a embarazarse a lo bestia y menos a contraer un puto sida. Estamos hablando de una mujer que acepta la seducción porque también seduce, que trata a un hombre con dulzura porque así le gusta ser tratada. Que no se aprovecha de su condición de mujer para humillar a un hombre. Estamos hablando de una mujer que es capaz de entregarse a los juegos del amor aun sin amar a su pareja.
Quién sabe si exista esa mujer.

*Tomado de la revista La Mosca en la pared, Número 43, diciembre de 2000

sábado, 6 de marzo de 2010

Tragos

Texto y foto: José Fabela Aldaco

Las jornadas se alargan con la caída de un sol interminable. El sol en el desierto golpea violento la piel de todos, derrite el lánguido viento que se embarra en la cara con todo su fuego. Por la tarde el pensamiento deambula encuerado en la esperanza desterrada de esta ciudad y clava su mirada en un partido de fútbol en alguna taberna.

viernes, 25 de septiembre de 2009

Una página más


Por José Fabela Aldaco
Foto: José Fabela Aldaco

Véngase, véngase, termo conalep, gritaba el mosca desde la puerta trasera del autobús, mientras una montón de estudiantes, trabajadores y mujeres cargadas de bolsas intentaban treparlo yo forcejeaba por bajar de el entre apretujones. Debía bajar en el centro. Había cobrado mi salario y ese sábado no quise ir a pistear a La Cascada con los compas del jale porque ya tenía destinado ese varo a otros menesteres: el regalo de cumpleaños de mijo y el abono de la lavadora de mi morra.
Busqué el regalo, lo juro que lo busqué. Pensé en una bicicleta. La encontré en un bazar entre trapos y muebles viejos, ái taba la yonka, una hermosa balona con polveras cromadas. Mientras la observaba pensaba en el dinero, metí la mano en la bolsa derecha del pantalón, frotaba algunos billetes entre los dedos cuando un boiler viejo me hizo recordar que también debía comprar el gas porque en la mañana me había tenido que bañar con el agua fría. Descarte la bicicleta. Seguí buscando, pensando en un regalo más barato, entré al mercado y nada me convenció, luego en la calle me entretuve en un puesto de cidís piratas y estuve a punto de comprar tres discos por cuarenta pesos, pero recordé que también debía pagar la leche que me habían fiado el día anterior en la tienda de mi barrio y renuncié a la compra de los discos. Vi el reloj, faltaban diez minutos para las ocho, la tienda en la que debía abonar no se encontraba lejos y si me hubiera dado prisa pude haber llegado, me entretuve contemplando unos zapatos los cuales el precio me hizo recordar la feria que le debía a mi carnal, corrí pero fue en vano, cuando llegué la tienda ya se encontraba cerrada.
Decidí tomarme una cerveza en alguna cantina del centro, nomás una, o dos, total el regalo lo compraba al día siguiente y el abono igual.
A esa hora el estomago ya me pedía algo, y antes de entrar en algún bar estuve por comprar un elote o un lonche, no sé, algo con que aplacar el hambre, pero no, para que malgastar, mejor me tomo unas dos o tres cervezas y después ceno en mí casa, pensé.
Me metí al Tropicana y los Cadetes de Linares se escuchaban en la rocola: “Tengo un libro vacio y lo voy a empezar, tengo sed de caricias, tengo ganas de amar”. Me senté en una de las sillas de la barra y pedí una Victoria, me la eché de un trago. Pedí otra y encendí un cigarro. El espejo enmarcado por una luz de neón roja que se encontraba frente a mi al otro lado de la barra me devolvía mi retrato envuelto por una luz cabaretera y al mismo tiempo me servía de retrovisor para verle las nalgas a una morrita que iba al baño, que buena está, pensé mientras la admiraba, tenía unas nalgas divinas. Planeé el acercamiento: tirarle verbo, lanzarle una cheve, luego tirarle el sablazo y a ver si cae, pero cuando volvió se sentó con un vato con pinta de judicial y con otra morra medio tripona, y pues ni modo, me resigné a quedarme solo acodado en la barra.
Me decidí a echarle unas monedas a la rocola, dos canciones por cinco pesos, puse unas de Los Cadetes y me regresé a la barra a esperar mis música. Pasaron veinte minutos y la rocola no las cantaba, aparte la birria ya se me había terminado. Pedí otra chela para esperar a que salieran mis rolas. Paso media hora y Rosendo Cantú no se dignaba a cantar. Resolví quedarme un rato más y tomarme otras dos o tres cervezas, o cuatro, total no daba este abono y lo daba junto con el del otro mes, nomás dejaba lo del regalo y ya.
Advertí a la nalga divina dirigirse de nuevo al baño, pero esta vez acompañada de la otra morra. Cuando regresaron se sentaron a mi lado. Noté que el vato que estaba con ellas se había ido, o por lo menos ya no lo veía. Por un momento tuve miedo de acercarme, me imaginaba que el sujeto andaba por ahí y si me veía platicando con ellas la podía hacer de pedo, pero me valió madre y me lancé sobre ellas, claro, pensando en tirarme a la nalga divina.
-Quihuboles.
-Quihubole -contestó la gorda.
-Vienen seguido aquí.
-Más o menos ¿y tú? -de nuevo la gorda.
-A veces.
A la puta nalga divina parecía valerle madres mi presencia, o al menos eso pretendía demostrar, pero tenía la esperanza de poderle hablar y decirle que la amaba, que sin conocerla la esperaba, que me la quería coger.
-¿Y cómo se llaman?
-Yo soy Britni -contestó la gorda-, y ella es Madona, y tú.
-Juan.
Mientras platicábamos la gorda y yo se terminaron sus cheves y pidieron otras dos. La nalga divina dio unos tragos a su cerveza, dejó su silla y fue de nuevo al baño. Yo continúe platicando con la gorda y aproveché para preguntarle por qué era tan seria su amiga, se concretó a contestar que así era ella.
Después de unos minutos la nalga divina volvió, se acercó con la gorda y le cuchicheó algo a la oreja, esta última se levantó, volteó conmigo y se despidió. Pero por qué se van, rezongué yo, me contestó que se tenían que ir, que iban por dinero y luego regresaban. Si es por lana no se preocupen yo pongo las que siguen. Se voltearon a ver. Después de un instante de silencio rieron y se volvieron a sentar. Valiendo madre ya me había ensartado, pero ya que podía hacer, ya la había cagado, todo sea por que bailarla el muñeco, total no compraba el regalo y ya, a fin de cuentas mijo ya no estaba tan chiquito y ya era tiempo de que se fuera olvidando de los regalos de cumpleaños, a mi mis papás nunca me regalaron nada y yo jamás les reclamé.
Pedí otra ronda de cervezas y unos cacahuates y por fin se escucharon mis canciones en la rocola: “Es la historia de siempre, un amor que se fue”. También por fin la nalga divina se digno a dirigirme la palabra, pero fue solo para pedirme dinero, me dijo que le prestara cien pesos, que tenía que ir por un mandado y al regresar y me pagaba, mientras la esperáramos la gorda y yo. Acepté. Le dije que no se preocupara por el dinero, que aquí la esperábamos. Era la lana que le tenia que pagar a mi carnal, pero pues ni modo, ya le pagaría la próxima semana, total él tenía un buen trabajo y el dinero no le hacia falta. La gorda y yo seguimos platicando. Me confesó que era casada pero que ya no vivía con su esposo y estaba a punto de divorciarse por que ya la tenía hasta la madre, que ella trabajaba en una maquiladora y se podía mantener sola. Yo le dije que era soltero y me dedicaba organizar bailes, le aseguré que estaba por traer a Los Cadetes de Linares a La Fe Miusic Jol.
Pasaron dos horas y la nalga divina no volvía, el bar estaba a punto de cerrar y la gorda y yo ya estábamos muy ebrios. Fui al baño a tirar una firma, cuando regresé pagué la cuenta y me despedí de la gorda, le dije que nos veíamos en otra ocasión, que ya era muy tarde y me tenía que ir a mi casa, me dijo que no mamara, que era temprano todavía y que no la podía dejar sola, le respondí que no podía pero ella insistió, me propuso irnos a su casa a seguir la peda y esperar a su amiga. La última idea me agradó y acepté la invitación.
Salimos del bar y tomamos un taxi, vivía en Santa Rosa. En el trayecto a su casa compré tres seises. Llegamos a su casa, entramos y me dijo que me pusiera cómodo, yo abrí un bote y me tiré en un sillón, ella se metió a un cuarto y salió en calzones y con una blusa amarrada con un nudo entre la panza y las tetas, viéndola así y con unas cervezas encima ya no me parecía tan fellonga la marranita. Nos tomamos dos o tres cheves, nos fuimos a su cuarto y me la planché, luego le confesé que había tenido sexo mil veces pero jamás había hecho el amor.
En la mañana desperté boca arriba en su cama, olía a meados y la almohada era tan dura como un bulto de cemento. Miré el techo de manta, observé las figuras que habían formado en el las lluvias, parecían mapas amarillentos. Las paredes eran color azul cielo, en algunos pedazos el enjarre ya se había caído y se podía ver la tierra del adobe. Frente a la cama un ropero empolvado, sobre el, un bulto de San Judas Tadeo con una veladora encendida.
La gorda se encontraba totalmente desnuda, su cabeza descansaba sobre mi pecho húmedo, no se si de sudor o de saliva. Me levanté sigilosamente para no despertarla. Me vestí, salí de la casa y caminé hasta el centro de la ciudad.
Véngase, véngase, termo conalep, grita el mosca, ahora es domingo, el autobús viene completamente vacío y yo soy el que lo aborda. Esculco la bolsa de mi pantalón y solo encuentro el dinero de mi pasaje.

viernes, 10 de julio de 2009